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Jerarquía Espiritual – La Gran Hermandad Blanca

andrews-catherine-the-ascension-1169662Como todos sabemos, sólo existe un TODO, el cual está presente en cada parte de la vida. Todo ser viviente, se mueve, respira y tiene su ser en la misma esencia, inteligencia y amor de DIOS en todo momento.

En nuestro planeta tierra existimos aproximadamente ocho mil millones de personas que lo utilizamos como salón de escuela. Y si miramos el cielo tachonado de estrellas, la infinita variedad del reino vegetal pleno de majestuosos árboles y humildes hierbas, así mismo la maravilla del reino animal poblando nuestros aires, aguas y suelos, todo ello está sujeto a un orden armónico que nos habla de una organización, de una jerarquía que dirige y coordina todo este bello y majestuoso conjunto.

Todo esto nos está indicado, de acuerdo con las leyes universales, especialmente con aquella que nos dice: como es arriba es abajo y como es abajo es arriba; Dios tiene muchos, muchísimos mensajeros y ayudantes que lo asisten, tal como sucede en una gran empresa en nuestro mundo físico; así mismo el gran Padre de toda la creación tiene muchos colaboradores de diferentes grados, a cargo de cada uno de los diferentes departamentos de la vida, los cuales a su vez se reportan con sus superiores.

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Todo ser que haya vivido o viva en la tierra y en cualquier otro lugar del vasto universo y haya alcanzado la victoria de su ascensión como lo logró el maestro Jesús, quien se convirtió en un maestro ascendido, y es un gran ser de luz, un verdadero mensajero y colaborador del Padre Creador. Al igual que él hay miles de ellos, algunos trabajan con humanidades en forma grupal, otros individualmente o con naciones; con el reino elemental, la naturaleza, los animales, vegetales y cada parte de vida; otros trabajan en la hueste angelical, pero cada uno es un especialista en su campo de servicio.

Existe una gran jerarquía espiritual que siempre ha cuidado y se ha esforzado en guiarnos por eones de tiempo, previniendo la destrucción a nosotros mismos o a nuestro planeta. Esta gran jerarquía conocida como la hermandad blanca, vivió en la tierra en cuerpos físicos, tal y como cualquiera de nosotros: aunque también han vivido en alguna de las otras moradas del Padre y alcanzaron un grado tal de comprensión y aplicación de las leyes que gobiernan la vida, que lograron graduarse y pasar a una esfera de servicio más adelantada. Sin embargo, ellos han retardado su evolución, cuando ya deberían servir en esferas donde sólo se conoce la belleza y la perfección, y han permanecido prisioneros de amor en el campo del planeta tierra para asistir a la humanidad luchadora cuando se le invite a hacerlo, pues por ley cósmica no pueden intervenir en el libre albedrio de ningún ser, sin importar su estado, su raza ni su posición social.

Algunos de estos seres ascendidos son muy conocidos por nosotros a través de  las diferentes religiones del mundo y otros muchos pasan desapercibidos, sin reconocimiento alguno por nuestra parte; sin embargo, ellos al igual que los grandes iniciados reconocidos por nosotros, lograron su ascensión uno por uno, tal como lo hizo el maestro Jesús y al igual que él, se encuentran sirviendo hasta que cada ser individualmente logre realizar lo mismo, y la tierra ya entrada en la nueva era, se convierta en la santa estrella de la libertad.

Ahora bien, para comprender el verdadero significado de la jerarquía espiritual debemos entender fundamentalmente:

1. Que la jerarquía representa en su totalidad un conjunto de fuerzas o energías encaminadas en forma consciente al logro de la evolución planetaria.

2. Estos seres ascendidos, a través de su energía, vinculan la evolución de nuestro planeta y de todo cuando existe en él con la jerarquía galáctica, ya que nuestra jerarquía es una réplica en menor escala de esas grandes entidades autoconscientes que manejan y controlan al sol y que se manifiestan a través de éste y de los planetas que componen nuestro sistema solar.

3. Esta jerarquía tiene principalmente cuatro líneas de acción en forma predominante, y son las siguientes:

        3.1. Proporcionar las condiciones adecuadas para desarrollar la autoconsciencia en todos los seres, y llevarlos mediante el ejemplo en el servicio, en el sacrificio, en la renunciación y por sus radiaciones de luz divina, a la unificación de la triada superior con la inferior, por medio del poder coercitivo del amor divino.

        3.2. Desarrollar la consciencia en los reinos inferiores, puesto que éstos poseen algún tipo de consciencia y la jerarquía colabora en desarrollarlos hasta la perfección, mediante la acción de las energías divinas proveyendo las condiciones correctas.

        3.3. Transmitir la voluntad del logos planetario a los seres de las evoluciones dévica, humana y angélica. Y a través de él la del logos solar.

        3.4. Dar ejemplo a la humanidad, pues como sabemos, la jerarquía está compuesta por quienes han triunfado sobre la materia y han llegado a la meta por el mismo camino que todos los seres humanos seguimos: unos de manera muy lenta y otros de manera más ligera.

manos-galaxia-smallCuando el hombre en evolución logre comprender estos hechos fundamentales y los establezca como verdades en la conciencia de la raza, podrá esperar y presenciar el retorno del paraíso a la tierra como está pronosticado en todas las escrituras del mundo y en todo credo. Será entonces cuando reine el amor y la paz en los corazones de los hombres.

Cuando se habla de la jerarquía divina, el hombre común siente interés en el tema y su curiosidad se despierta, mas no pasa de allí; pero aquellos que de la simple curiosidad pasan al deseo y buscan la verdad en todo ello, obtendrán como fruto de sus esfuerzos, de su trabajo y de su es estudio una mayor información.

Cada ser debe cerciorarse por sí mismo y descubrir dentro de si lo que busca, teniendo siempre presente que el reino de Dios es interno; más sin embargo, no debe descartar esas muletas que le ayudarán a caminar y son aquellos hechos que muchos conocen y han comprobado por sí mismos como grandes verdades, las cuales cada ser podrá verificar o descartar, ya que aquel ser que busca encontrará y por lo tanto tendrá oportunidad de comprobar o rechazar por sí mismo todo conocimiento.

FUNDACIÓN DE LA JERARQUÍA

1656242928_03d74d9924A mediados de la época Lemuriana, hace aproximadamente dieciocho millones de años, ocurrió un gran acontecimiento: en dicha época, el logos planetario del esquema terrestre, (uno de los siete espíritus ante el trono) descendió a éste planeta físico denso, permaneciendo desde entonces con nosotros y conociéndosele como el Anciano de los días y Señor del mundo. Debido a su gran vibración, y máxima pureza, no pudo adoptar un cuerpo físico denso como el nuestro y por lo tanto, tuvo que actuar en cuerpo etérico.

Conjuntamente con el anciano de los días vino un grupo de otras entidades altamente evolucionadas con el fin de construir puntos focales de fuerza planetaria y ayudar en el plan para el desarrollo autoconsciente de toda vida sobre el planeta. Sus cargos han sido ocupados gradualmente por los hijos de los hombres a medida que se han capacitado para ello, aunque hasta ahora son muy pocos los que han logrado llegar a estos cargos en nuestra inmediata humanidad terrestre; sin embargo, el número de los que triunfan en nuestra humanidad aumenta rápidamente y desempeñan los cargos subalternos del grupo central de seis, quienes con el señor del mundo, constituyen el corazón del esfuerzo jerárquico.

Los efectos de este magno acontecimiento cósmico fueron grandiosos y aún hoy en día después de millones de años se notan. Entre los efectos podemos citar entre otros los siguientes:

1. Al encontrarse el logos planetario en su propio plano de actividad, se le permitió adoptar un método más directo a fin de lograr los resultados que él deseaba para desarrollar su plan.

2. El logos y los seis espíritus de altísima evolución, lograron un trabajo más seguro sobre el planeta y los seres que en él habitamos.

3. Se estimuló extraordinariamente el proceso evolutivo por su venida y por el método que empleó para distribuir las fuerzas o energías divinas. Lo cual produjo en un breve ciclo lo que de otro modo hubiera sido inconcebiblemente lento. Fue así como el hombre logró activar y estimular su llama tripartita y avanzar con paso firme hacia la unificación con su triada divina.

En la época Lemuriana, luego del gran descenso de la gran jerarquía espiritual a la tierra, queda sistematizado el trabajo a realizar. Se distribuyeron las funciones y los procesos evolutivos de todos los sectores de la naturaleza quedaron bajo la sabia y consciente guía de esta hermandad inicial, la cual fue el origen de la hermandad blanca. Esta jerarquía de luz existe aún, y el trabajo prosigue en forma constante y amorosa.

Es así como a mediados del transcurso de la civilización atlante, sobrevino un acontecimiento que hizo necesario un cambio e innovación en el método jerárquico. Algunos de sus miembros fueron destinados a un trabajo superior en otras partes del sistema solar, esto permitió el ingreso de un número elevado de seres altamente evolucionados; los miembros menores de la jerarquía en ese momento fueron ascendidos originando vacantes en tales puestos, los cuales fueron ocupados por miembros altamente capacitados mediante servicio puro, amoroso y desinteresado, miembros de la humanidad terrestre y de los diversos planetas de nuestro sistema solar.

La sede de esta jerarquía se encuentra ubicada en Shamballa, un centro etérico en el desierto de Gobi, llamado en los libros antiguos isla blanca: esta sede existe allí en materia etérica y cuando la visión etérica aquí en la tierra logre ser desarrollada a cabalidad por la raza de los hombres, se logrará conocer su ubicación y su realidad será aceptada.

CONFORMACIÓN DE LA JERARQUÍA

1655620109_46f7ef68ffA la cabeza de todas las actividades, controlando cada unidad, dirigiendo toda evolución, se halla el rey, el señor del mundo y manantial de la voluntad del logos planetario (manifestándose como amor). Cooperando con él y como sus consejeros, hay tres seres llamados PRATYEKA BUDAS o Budas de actividad. Estos cuatro seres encarnan la voluntad activa, el amor-sabiduría y la inteligencia activa.

En torno al señor del mundo, pero separados y ocultos, hay otros tres seres de gran evolución que complementan los siete de la manifestación planetaria: su trabajo es incomprensible para nosotros. Los tres budas esotéricos son la totalidad de la actividad o energía planetaria y los tres budas exotéricos encarnan tipos de energía que no están en plena manifestación en nuestro planeta. Cada uno de estos seis Budas es un reflejo y un agente distribuidor de la energía y fuerza de cada uno de los otros seis logos planetarios (es decir, de los otros seis planetas mayores de nuestro sistema solar). En este esquema solo el logos planetario se sostiene y se basta a sí mismo, ya que es la manifestación física de uno de los logos planetarios; a través de cada uno de ellos pasa la fuerza vital de uno de los seis rayos o tipos de energía, siendo el señor del mundo quien sintetiza y encarna el perfecto séptimo rayo.

Además de estos seres de luz principales que presiden la cámara del concilio de Shamballa, existe un grupo de cuatro seres de luz que representan en el planeta los cuatro Maharajáes o los cuatro señores del karma en el sistema solar, que se ocupan específicamente de la evolución humana en la actualidad. Estos cuatro seres están relacionados con:

1. La distribución del karma o destino humano en lo que afecta a los individuos y lógicamente por intermedio de los individuos a los grupos a los cuales pertenecen.

2. El cuidado y clasificación de los archivos akásicos, son conocidos en el mundo cristiano como los ángeles registradores.

3. La participación de los concilios solares, es decir: son los representantes del logos planetario en lo que le concierne dentro del esquema mayor y del cual él es sólo una parte.

Cooperando con los señores del karma hay grandes grupos de iniciados y Dévas que se ocupan del correcto reajuste del karma mundial, racial, nacional, grupal, familiar e individual; igualmente son los responsables ante el logos planetario del correcto manejo de esas fuerzas. Además, son los agentes constructores que traen a los egos de los distintos rayos en el momento exacto.

1137156494_d151186a33Los otros miembros de la jerarquía se dividen en tres grupos principales y cuatro subsidiarios; cada uno de estos grupos está regentado por uno de los denominados tres grandes señores y son: El Manú de la raza, el Bodhisattva y el Mahachoan.

El Manú preside el primer grupo, y es el encargado de propiciar el tipo y las formas a través de las cuales la chispa divina se puede manifestar y lograr evolucionar la conciencia.

El segundo grupo está presidido por el instructor del mundo, quien dirige las conciencias inmanentes en su aspecto vida o espíritu, tratando de energetizarlas dentro de la forma corporal para que ésta pueda ser descartada a su debido tiempo y el espíritu ya liberado, pueda volver a su origen divino.

El tercer grupo está encabezado por el Mahachoan: su trabajo es fomentar y fortalecer la relación entre espíritu y materia, entre vida y forma, entre el yo y el no-yo; el resultado de todo esto es lo que llamamos civilización; Él maneja las fuerzas de la naturaleza y es en gran parte la fuente emanante de la energía ya que es el reflejo vivo del tercer aspecto creador. El departamento del Mahachoan está dividido en cuatro secciones que abarcan los cuatro aspectos menores del gobierno jerárquico y corresponden a los cuatro rayos menores.

 Información de autoría:
– Jorge Llorente, instructor de Ciencia Cósmica (Bogotá Colombia)
– Libro de enseñanzas: Las incertidumbres humanas (anónimo)

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