Como es que la Unidad se hizo diversidad

Todo parte de un Dios Creador, sin embargo cuando se trata de entenderlo, explicarlo o adorarlo, los seres humanos formamos miles de religiones. Todos somos semillas de luz en esencia, todos nos entendemos como hermanos y nos sabemos hijos de la misma luz, pero cuando se trata de ponerlo en práctica, formamos religiones, países, etnias, sociedades y destacamos lo que nos distingue de los demás en lugar de buscar lo que nos asemeja.

Es fácil entender la armonía, es fácil filosofar sobre lo relativo de los juicios, sobre el espejismo de la imperfección, sobre el camino glorioso de la humanidad, sobre la edad dorada, pero en el aquí y el ahora, al parecer impera la confusión, el deseo por hacer las cosas “como yo las entiendo”, “a mí manera”, “como mis Maestros me han dicho”, etc. Y todo esto es entre aquellos que estamos en el camino llamado vida. El Gran espejismo empieza cuando operamos desde el nivel de conciencia tridimensional.

Cuando la Tierra inició su enfriamiento sólo unas cuantas semillas diferentes poblaban la Tierra; hoy, mucho tiempo después son millones los seres diferentes que habitan la Tierra. La Unidad se volvió Diversidad.

Cuando nacemos como niños, estamos en unidad unos con otros, no hay diferencias, tenemos los mismos intereses y las mismas formas de pensar, no hay colores de piel, no hay distintas religiones, ni lenguajes, no hay ni siquiera diferencias sexuales… sólo un mismo y gran deseo de ser felices. Pero cuando crecemos, las diferencias han aflorado. Empezamos a ver diferencias en todas partes y no sólo eso… disfrutamos estas diferencias. Deseamos ser diferentes, distinguirnos de los demás… hemos empezado a manifestar la Diversidad.

Cuando hemos crecido, nos unimos a algún movimiento espiritual. Buscamos la unidad. Buscamos acuerdos, buscamos unir nuestras manos en torno a un mismo esfuerzo, pero las diferencias de pensamientos, los egos, las creencias de ser los llamados a la Gran Misión, nos dificultan el trabajo colectivo.

La Unidad se encuentra solamente dentro de nosotros mismos. Somos UNO en esencia, somos UNO en la conciencia espiritual del Ser pero no en la fisicalidad. Hemos avanzado hacia la Diversidad.

 

¿Cómo podemos entender esto en la vida práctica, para lograr ver la Unidad?

No habrá una sola religión en el mundo. Habrá muchas que entenderán de la misma manera a Dios aunque lo adoren de distintas formas. Unidad en el centro, diversidad en la periferia.

No habrá una sola nación en el mundo. Habrá muchas aunque unidas por intereses comunes.

Prevalecerán los valores espirituales del hombre por encima de los materiales, aunque habrá muchas maneras diferentes de practicarlos. Los hombres estarán unidos por lo importante pero conviviendo con sus diferencias.

No se hablará en un solo lenguaje, se hablará en muchos, aunque todos entenderán el lenguaje del amor y del espíritu. Se entenderá el mensaje del corazón aunque sea dicho con palabras diferentes.

Las organizaciones no forzarán sus miembros a pensar de la misma manera, se privilegiará la democracia, la voluntad de las mayorías y de ninguna forma será doloroso el que una organización se divida, pues esto será una señal más de que la diversidad está avanzando. No se buscarán organizaciones grandes en el número de miembros, sino organizaciones firmes en el ideal que persiguen. Nuevamente… Unidas por lo esencial pero respetuosas de las diferentes formas de lograrlo.

No habrá conflictos por los nombres de las organizaciones, lo importante será siempre el trabajo a realizar. No habrá conflicto por el “puesto que me otorgan” sino un afán sincero de encontrar la mejor organización afín a mis intereses donde pueda cooperar en total armonía. No buscaremos formar grupos “que me entiendan y que quieran ayudarme a trabajar como yo creo que es mejor”. Sino buscaremos aquellos grupos en los que sienta que puedo dar más por el bien de la causa común.

Seremos guiados por intereses que surgen del interior de nuestra conciencia ya hecha unidad con la Humanidad despierta, y no como ocurre frecuentemente ahora, donde nuestros intereses difícilmente se pueden despegar de las emociones asociadas a nuestras personalidades llenas de necesidades de reconocimientos públicos.

No nos engañemos buscando una unidad que quedó atrás en la evolución de nuestra humanidad, aprendamos a vivir de manera armónica en la diversidad que hemos logrado como una conquista de un largo aprendizaje.

Es el momento de trabajar en mecanismos que nos enseñen y permitan avanzar con nuestras diferencias. Aprendamos a comunicarnos, aprendamos a ceder en nuestros puntos de vista, en nuestras opiniones, en aras de alcanzar una unidad mayor dentro del grupo donde trabajamos.

 

Nuestro caminar debe llevarnos a evolucionar hacia el “Trabajador Universal” (o tal vez mejor dicho: el “Trabajador Unidiverso”) aquél que es capaz de trabajar con cualquier ser humano en perfecta armonía porque trabaja percibiendo las causas comunes que ambos persiguen sin importarle las diferentes maneras de lograrlo. Cede en la “forma” para unirse en el “fondo” de las cosas.

Este es el llamado de los tiempos actuales. Sonríe y se feliz.

 

Autor Desconocido

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