La gratitud es un sentimiento que cambia la cualidad de la vibración, crea luz y armonía en el aura y dispone el corazón para reconocer la bondad de la Vida. Sostenida como acción de gracias, se convierte en una práctica diaria para magnificar y ampliar el bien.
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La gratitud cambia la vibración — Hilarión
Hilarión explica que, científicamente hablando, la vibración es creada conscientemente mediante pensamiento, sentimiento, acción y palabra hablada. Las vibraciones inarmoniosas crean nubes de sustancia impura en el aura del individuo que las emite. La gratitud es un sentimiento que cambia la cualidad de vibración, creando luz y armonía en el aura.
No basta con ser agradecido mentalmente. Es menester empeñarse conscientemente en cultivar el sentimiento de gratitud, pues en los sentimientos se califica la mayor parte de las energías personales del individuo. Un corazón agradecido crea una mente feliz, un cuerpo saludable y contribuye a la luz del mundo.
Un ritmo constante de acción de gracias — Arcángel Chamuel
El Arcángel Chamuel señala que la conciencia del Reino de los Cielos no conoce condenación, desánimo ni depresión. Permanece en un ritmo constante de gratitud y en una adoración siempre expansiva por todos los dones y poderes que pertenecen a la Primera Causa universal, derramados al exterior con gran liberalidad.
La Llama de Adoración es práctica. Es una de las actividades más prácticas que pueden generarse dentro del corazón, el alma y el espíritu, porque es un tratamiento del sentimiento y también de la mente. La verdadera adoración a Dios no tiene egoísmo dentro de ella. Es un descanso: disfrutar de la bondad de Dios y amarlo por Sí Mismo, o amar algún servicio especial a la Vida.
No hay tensión dentro de esta adoración, como algunas veces acompaña a la oración y a la invocación a causa del uso de la voluntad humana. Para que sea la terapia que se pretende usar en el retorno de los aprisionados, la adoración ha de ser una devoción completa a la bondad de la Vida. Es la misma devoción sosegada que se siente al contemplar la luz del sol en un bello día de primavera y absorber la bondad de esa Luz.
Dar vida a aquello que es bueno
La adoración es un flujo de la vida y de toda la gratitud que se pueda atraer u obtener, enviándolo al corazón del Sol, al corazón de la Presencia, al corazón de Saint Germain o a cualquier Ser libre en Dios. El Arcángel Chamuel recuerda que esta Llama de Adoración es la naturaleza verdadera del ser.
La Llama de Adoración contiene dentro de ella el aspecto más práctico y científico de la Ley. Aquello a lo que usted da su vida, crece, se multiplica, madura y se desarrolla, ya sea una parcela de jardín, una cosecha, una amistad humana o una amistad Divina.
El vertido de adoración al corazón de la Presencia hace crecer la Presencia dentro del propio corazón. Hace que el Hombre Dorado se expanda y madure, lo mismo que se expanden y multiplican las plantas del jardín a las cuales se da el amor de la vida y el cuidado de las manos. Dar agradecimiento por la sustancia que se tiene a mano puede duplicar esa sustancia indefinidamente.
Reconocer la Llama Divina en los demás
No hay límite a la respuesta dentro de la Vida misma. Las células dentro de aquello que se ama se incrementan a medida que se derraman sobre ellas amor y gratitud. La adoración es alquimia Divina y puede emplearse en la relación de unos con otros.
Ese poder para adorar la Llama Divina dentro de los corazones permite continuar sirviendo, amando y manteniendo amabilidad impersonal, apartando la atención de las apariencias y de las sombras. Al centrarse en la quietud del propio corazón y reconocer que la Presencia Divina hace palpitar el corazón de quienes nos rodean, se incrementa la luz en lugar de acentuar las sombras mediante la censura y la condenación.
El ser humano que aprende a adorar la Llama de la Vida y a reconocer esa Presencia en todo lugar se mueve por el mundo y encuentra que toda vida es su amiga. La Presencia inteligente que espera dentro del corazón responde al saludo cuando este llega desde el sentimiento, y no desde la voluntad humana o solamente desde los labios.
Chamuel afirma que la Llama de Adoración dirigida a aquello que es bueno es un práctico imán para atraer cada cosa perfecta y buena. Una y otra vez se ofrece la llave de la libertad; corresponde a cada estudiante exteriorizar estos dones y ponerlos en práctica.
La gratitud como alquimia práctica
La acción de gracias y la gratitud son la actividad de la Llama de Adoración. El Arcángel Chamuel invita a sentir su incremento y multiplicación no detrás de las paredes de un convento ni en la ermita solitaria, sino en las calles, caminando por las aceras, limpiando los hogares y gestionando los negocios. Así, la Llama de Adoración se convierte en una alquimia práctica para multiplicar el bien y disminuir el mal.
Junto con el servicio cósmico están el desarrollo individual, la aplicación y la automaestría. Chamuel recuerda las promesas de amabilidad a la Vida, de abstenerse de calumniar y de sostener la misericordia: actividades sencillas con las que se construye el Reino de los Cielos en la Tierra.
Al pasar la Llama de Adoración a través de cada condición de la vida, puede duplicarse el entusiasmo, la habilidad para servir y el deseo de servir. Toda cosa se incrementa mediante la atención. Cuantas más corrientes de vida ponen su atención sobre Dios, mayor es el imán y más almas llegan a un alineamiento Divino. Por eso, Chamuel concluye: «¡Recuerden magnificar y amplificar el bien!».
Abrirse a la Bondad de Dios — Arcángel Zadkiel
El Arcángel Zadkiel invita a permitir que los pensamientos y sentimientos duros sean reemplazados por sentimientos receptivos, agradecidos y jubilosos. Estos abren el mundo individual a la Bondad de Dios y convierten a la persona en un poderoso magneto para atraer todo el bien que Dios desea que tenga.
Luego, el sentimiento de gratitud hacia el Padre por estos regalos puede inundar el mundo individual. Así, la gratitud no permanece únicamente como una idea de la mente: se vuelve una cualidad sentida, una apertura receptiva y jubilosa hacia la Bondad de Dios.
Continúa el estudio y la aplicación
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