El Perdón: te conviene hacerlo hasta Setenta Veces Siete |Rubén Cedeño|

LA LEY DEL PERDÓN:

Ahora pasaremos a tratar al enemigo número UNO de toda la humanidad: EL RESENTIMIENTO Y EL RENCOR, por no decir el odio.

Casi no hay seres humanos que estén exentos de resentimientos, sin saber que esto amarga la vida entera, influencia en mal a toda manifestación, y es causa de todas las decepciones que sufrimos.

Un solo resentimiento, un rencor grabado en el subconsciente y en el alma, actúan como una fuentecita de hiel emanando su gota de amargura, tiñéndolo todo y contrariando sorpresivamente nuestros mayores anhelos, bloqueando el flujo de la vida.

NADA, ni la demostración más perfecta, puede durar mientras exista aquel foco infeccioso malogrando nuestro propio ser! La Biblia, las iglesias, las religiones, los Maestros, los servidores de Luz se cansan de abocar por el perdón y desarrollar el amor hacia los enemigos; y todo es en vano mientras nos enseñen la forma práctica de imponernos el perdón hacia los que nos hieren. Mucho se escucha decir “Yo perdono pero no puedo olvidar”. Mientras uno recuerde un daño, no lo ha perdonado.

Una fórmula infalible para perdonar y OLVIDAR al mismo tiempo, para nuestra propia conveniencia, ya que esto nos establece en el punto central del equilibrio, el de la tolerancia y la buena voluntad, siendo este esfuerzo igual a AMOR. San Juan, el Apóstol del Amor dice: “El Amor es el cumplimiento de la Ley”. Cumplir con la ley del amor es cumplir con todas las leyes. Es estar con Dios, en Dios, es ser dichosos, satisfechos y completos en todas nuestras manifestaciones. El Maestro decía: “EL HOMBRE QUE AMA BIEN ES EL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL MUNDO”.

Y aquí va la receta para bien amar: TODO ES MENTE. Cada vez que sientas algo desagradable hacia el otro, o bien que te encuentres resintiendo algo que te hayan hecho, o que te reconozcas en franco rencor o teniendo un deseo de venganza, ponte deliberadamente a recordar (no es tratar de olvidar lo de ahora), es a recordar, todo lo bueno que conoces de aquella otra persona. Trata de revivir los ratos agradables que gozaste en su compañía, en tiempos pasados, anteriormente al momento que te sentiste herido. Insiste en rememorar lo bueno, sus buenas cualidades, la forma en que pensabas de ella. Si logras retener algo agradable que gozaron juntas, el milagro se ha hecho. Si no basta con un solo tratamiento, repítelo tantas veces como sea necesario para borrar el rencor o resentimiento.

Te conviene hacerlo, “hasta setenta veces siete”

DECRETO DEL PERDÓN

1º.- Yo, consciente de mis actos, y asumiendo el control de todo lo que “YO

SOY”, borro de mi subconsciente y del registro etérico, todo récord y

memoria de cada suceso discordante que haya vivido en este mes, día o año.

 

2º.- Perdono de todo corazón y olvido para siempre, todo disgusto, agravio,

deuda, desamor, irritabilidad, agresión, traición, maledicencia y odio que

me haya causado cualquier ser humano, situación o cosa.

 

3º.- A todos aquellos que se hayan ido de mi lado para otro grupo, trabajo,

partido o círculo de amistades, lo suelto y lo dejo ir sin reclamarle nada,

dándole la plenitud de mi amor para bendecirlo y prosperarlo donde quiera

que se haya ido y donde esté.

 

4º.- Renuncio con toda la entereza que mi ser tiene a todo apego de

objetos, situaciones, posesiones y, sobre todo, personas. Declaro que nada

ni nadie me ata a nada, y YO SOY libre, pero completamente y absolutamente

libre, para entregarme, ampararme y refugiarme en Dios y sólo Dios, para

siempre.

 

5º.- Borro, borro y borro todo aquello que me haya sucedido en este año que

no sea un escalón dentro de mi proceso de ascensión, y hago desaparecer de

mi vida todo obstáculo que me impida volar hacia la libertad, que es el

estado natural de mi ser.

 

6º.- Cubro cada segundo, minuto, hora, día, semana y mes de este año que

concluye con la brillante y resplandeciente sustancia de la Llama Violeta

para borrar toda energía mal calificada, y ahora lo envuelvo todo con la

incandescente brillantez del fuego Blanco de la Ascensión.

 

7º.- Libre de personalidad, ego, pasado, memoria y mal karma, entrego mi

Corriente de Vida al Servicio Único de la Luz, para que de ahora en

adelante sólo oiga la Luz, sienta la Luz, vea la Luz, saboree la Luz, huela

la Luz y piense la Luz, hasta alcanzar la eternidad.

 

Rubén Cedeño

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2 Comentarios

  1. Gracias. Me hace tanta falta perdonar. Perdonar a personas que ni siquiera están ya en ésta vida, y que no les falta mi perdón, me hace falta a mí.

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