El entusiasmo por la vida nos conecta con la felicidad | Marisol Garrido

Por Marisol Garrido

La vida nos ha sido dada para que vivamos en ella plenamente, todos los seres fueron dispuestos a disfrutar de las bondades de nuestro Padre en la faz de la Tierra.

El corazón y la mente necesitan estrenarse para admirar y maravillarse ante lo bella y perfecta que es la creación por sobre cualquiera de las modalidades o formas con que nos enfrentamos cada día. Estrenar la mente y el corazón es simplemente Vivir agradecidos de Todo lo que ella nos ofrece desde lo mas sencillo a los mas grande que es Dios.

La consciencia sabe que hay un camino donde es posible el gozo, el aprovechamiento de la vida por las distintas oportunidades que nos invitan a crecer, obtener nuestra propia satisfacción y ayudar a otros a conseguirla.

Si primeramente vamos por la vida con una gran cuota de entusiasmo, logramos conectarnos con la frecuencia de la felicidad innata que llevamos dentro (que normalmente creemos que llega desde afuera) ya que la energía correctamente dirigida influirá positivamente en nuestra vida y en nuestro cielo siempre aparecerá el arcoíris para hermosear el mundo.

Conduce tu vida hacia un mayor bien, vive con entusiasmo y actúa, deja de titubear, inyecta amor a tus pensamientos y comienza a conectar con la energía cósmica de la felicidad que eres.

Naturalmente la vocación del ser humano en la vida es una constante búsqueda de ser feliz, de una u otra forma se persigue esa meta. Depende en que nos enfoquemos se puede o no se puede encontrar lo buscado, pero siempre somos inspirados a buscar, sencillamente porque necesitamos encontrar algo que nos conecte con la felicidad, es tarea humana que siempre hemos asumido, pero esa tarea tarde o temprano es premiada además normalmente con la satisfacción de la correspondiente recompensa del hallazgo “quien busca, halla”.

Quienes se toman en serio esa búsqueda, los lleva a adentrarse a un mundo donde otros no logran vislumbrar, es cuando se pusieron y están en el camino de hallar.

Los buscadores y perseguidores del bien universal aciertan siempre, comienzan a degustar la dicha desde el mismo instante en que decidieron elegirlo, al hallar lo mejor para sus vidas y a la vez hacia el TODO, pues al unirse a si mismos se unen a todos, en ese proceso de descubrimiento de algo mas profundo se encuentra ese beneficio que no imaginaban, por lo tanto son revestidos de la condición gloriosa de “buscadores de la verdad y el bien” y experimentan esa dicha.

Luego quien comparte en la vida es inevitablemente feliz, pues se pone a si mismo a disposición de sus hermanos dado que lo que ya comparte es una hermosa vibración de Amor innata, que es vida, comportamiento, actitud y conducta que llena e impregna espacios alcanzando también para si la plenitud.

Todo lo que somos es expansivo por naturaleza, por lo tanto nuestra presencia es un don para nosotros y bendición para los demás, por eso es importante haber labrado en nuestro interior primero y reflejar aquello que queremos alcanzar.

La paz en la mente y el corazón es nuestro gran capital. La paz con otros es nuestra propia paz que se desborda hacia ellos: la paz con nosotros mismos es la gran generadora de felicidad.

Si entre la multitud no percibimos la presencia de la paz, nos lleva a meditar a cada uno, adentrarnos, pues aun no hemos dado con lo que se halla dentro de sí, sin duda hay mucho que esta a la espera de ser encontrado, sin buscar no se puede encontrar y sin encontrar no puede uno encontrarse a si mismo. En tal “esfuerzo” y compromiso que debemos adquirir, se halla una buena parte de la felicidad que nos estaba esperando.

El ejercicio de indagar nos conduce a recuperar y hallar la felicidad perdida, en la búsqueda está la sorpresa de encontrar.

Emprender esa búsqueda en unos tiempos tan inclementes como los actuales, en los que aparentemente resulta una ardua tarea discernir entre lo “bueno” y lo “malo”, alcanzar el título de “elegir bien lo mejor” y lograrlo, sin duda acrecienta en grado eminente la felicidad a la que desde que nacemos tenemos el derecho.

Buscar lo “bueno” y lo “malo”, pero resaltar lo primero aunque sin necesidad de prescindir de lo último, es una gran tarea que contribuye a abrir de par en par las puertas del conocimiento de la felicidad propia y ajena. Entonces extraer lo bueno de lo malo es encontrar la clave que nos ayuda a adquirir la sabiduría necesaria para decidir, crecer y descubrir como la vida nos habla, en un lenguaje que muchos no han comprendido acerca de la vida, la felicidad se descubre al escudriñar con una intención constructiva.

En nuestra búsqueda ¿Que hemos hecho con todos los recursos, dones, talentos, oportunidades y relaciones para hallar la felicidad que mana dentro y que nos conduce al bien?

¿Qué hemos hecho con todo lo que se nos ha dado para hallar la riqueza interna que tanto buscamos en un sinfín de actividades?

Hemos creído que las ocupaciones y las dificultades no han permitido que podamos hallar la felicidad y construir el edificio de nuestra vida y ser felices pero, ¿estamos enfocando nuestra vida en lo mas importante y trascendente?

¿Estamos desconcentrándonos de nuestro único propósito, viviendo sin dirección y sentido alguno?

¿Cual es la intención?

Entonces, si hemos sentido la desdicha y la felicidad se ha tornado inalcanzable, no es que la búsqueda no ha sido exitosa, es sencillamente porque no tenemos un propósito o una intención clara.

El entusiasmo de crear una vida feliz y con sentido se disipa por falta de propósito, de amor, de interés en la vida por no habernos dado permiso conocerla como realmente Es; no es el excesivo trabajo el que nos agota, ni las circunstancias, ni nada de lo que nos sucede porque lo que nos roba la felicidad y gozo por todo lo que hacemos es no reconocer que somos portadores de la supremacía en nuestro interior y cada momento es un motivo de hallar un regalo que llega de lo Alto, en donde en definitiva emana felicidad verdadera.

El uso mas sabio de cada minuto de nuestra existencia es para construir un legado eterno, seguramente Dios no creo un ser como el hombre para que viva un poco tiempo sobre la tierra y sea infeliz, el hombre fue creado para descubrir el gran tesoro que posee dentro de si, ser feliz y que la felicidad verdadera sea establecida entre cada uno de nosotros.

Pensemos… porque estamos aquí, existe un propósito?

Ser felices ¿verdad?

Entonces cárgate de entusiasmo, si deseas que tu vida impacte favorablemente ¡Enfócala hacia las alturas y actúa! y si no te gusta lo que ves, cambia de dirección, tenemos una oportunidad, otra y otra más, muchas. Y luego… ¡luego vívelo desde la parte más profunda de ti irradiándola hasta más allá de donde alcanza tu conciencia!

Entonces…en un estado de dicha, las bondades divinas no tardan en llegar a tus manos.

Por Marisol Garrido

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