Como se generan las guerras interiores

El ser humano (usted, yo), sin haberlo querido, sin haber escogido ni optado por la vida, se encuentra aquí sorpresivamente como persona. Y, al entrar en relación con todo lo que él no es, le nace al hombre el primer motivo de conducta: el «principio del placer». Me explicaré. El hombre encuentra, dentro de sí y fuera de sí, cosas que le gustan, realidades que le causan sensación agradable, y otras realidades que no le gustan, que le causan desagrado.

Al saborear las realidades agradables, le nace al hombre espontáneamente la complacencia, la adhesión, en suma, la apropiación. Dicho de otra manera: las cosas agradables el hombre se las apropia emocionalmente, y establece con ellas una adhesión posesiva.

Cuando la cosa agradable la siente amenazada con peligro de perderla, el hombre se inquieta y se molesta. Es el temor, que no es otra cosa que una descarga de energía agresiva para la defensa de la propiedad amenazada. Nace la guerra.

http://www.iglesiapalabraviva.org/mensajes/wp-content/uploads/2011/08/bien_o_mal.jpgSucede también otra cosa: aquellas realidades que le desagradaban, el hombre las resiste mental y afectivamente; esto es: suelta una descarga emocional para agredirlas y destruirlas. La denominamos resistencia mental. Es la guerra.

Y el hombre puede llegar a vivir en un estado general de guerra no declarada con todo aquello que le disgusta y rechaza: su nariz, su estatura, su obesidad, su frágil memoria, avergonzado y entristecido, su temperamento, su carencia de encanto, su triste talante, sus compañeros de trabajo, sus enemigos políticos, sus familiares, sus parientes, el tráfico insoportable, el calor tropical…

Todo lo que le disgusta lo resiste, y lo declara enemigo. En consecuencia, el hombre puede comenzar a vivir universalmente sombrío, temeroso, suspicaz y agresivo.

Si no me gustan estas manos, ellas son mis enemigas. Si siento vergüenza por esta figura, ella es mi enemiga. Si estoy irritado por este ruido tan molesto, es mi enemigo.

Los enemigos están, pues, dentro de nosotros. O los enemigos existen en cuanto nosotros les damos vida con nuestras resistencias mentales.

Si los enemigos están dentro de nosotros, los amigos también están dentro de nosotros. Si acepto esta figura, por muy poco agraciada que sea, es mi amiga. Y el primer capítulo de la liberación interior consiste en hacerse amigo de sí mismo. Este tipo, por muy antipático que sea, si lo acepto, es mi amigo. El problema no está en él, sino en mí.

El bien y el mal, pues, están dentro de nosotros, y en nuestras manos está la capacidad de transformar todos los males en bienes.

 Itinerario hacia Dios

Artículos relacionados

3 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba

Únete a nuestra comunidad:

Cerrar

Bloqueador de anuncios detectado

Desactiva y recarga la página. Gracias :)
Suscribirse al canal de YouTube

Send this to a friend