El Concepto Inmaculado es la actividad de sostener, en los pensamientos y sentimientos, el patrón divino para uno mismo, para los demás y para cada parte de la vida que se contacta. Hay un glorioso y bello patrón divino para cada expresión de vida; sostenerlo en la conciencia, en lugar de la apariencia externa, ayuda a exteriorizar la bendición con la que Dios la dotó en el principio.
El servicio de Gabriel y las palabras de Madre María forman parte de Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY. Puedes conocer esta obra y elegir otras lecturas en el catálogo completo de mis libros.
Contemplar la perfección de tu Ser Crístico
Madre María
Quiero que ustedes ahora piensen: «¿Qué es este Santo Ser Crístico para mí?». Quiero que piensen en su rostro, en sus ojos, en su cabello brillante, en sus bellas manos y simetría de forma, en su naturaleza. Quiero que mediten a este respecto y lo contemplen. Si le piden a Gabriel, a Serapis, a Mí o a quienes trabajamos en la Cuarta Esfera y con este Santo Ser Crístico que los ayudemos, así lo haremos.
Luego, ¿acaso no podrán jugar con la exteriorización del mismo, aun si sus sentimientos no siguen plenamente al principio? ¿Acaso no podrán practicar la imitación de Cristo, hasta convertirse en Él? ¿Acaso no pueden caminar con la dignidad que sienten que Jesús, o quizás Yo, manifestamos, en la serenidad, en la confianza, en el poder del Señor? ¿Lo ven? ¡Es algo práctico!
Recordar cada mañana la intención divina
Madre María
Estoy deseosa, a través de aquellos individuos que estén dispuestos al menos a experimentar con el empeño, de dirigir dentro de su conciencia —tal cual lo hiciera Gabriel conmigo— el Concepto Divino de sí mismos. Les estoy pidiendo que diariamente, antes de dar inicio a su diario vivir, piensen por un momento en la intención de Dios para con ustedes.
Con toda seguridad no se trata de una forma decadente ni de una conciencia limitada sujeta a todo sentimiento y pensamiento pasajero. Ciertamente, el Dios que los hizo deseaba perfección para ustedes y a través de ustedes, y esto es el Concepto Inmaculado de Dios. Si tan solo sintieran esto, amados amigos, podrían exteriorizarlo, inicialmente para sí mismos, y luego en su manejo del mismo para ayudar a otros también.
Sostener la imagen divina para otra persona
Madre María
Sostener la imagen divina para sí mismos resulta agradable, ya que cada hombre, mujer y niño instintivamente puede aceptar una imagen divina para el ego; pero sostener esa imagen divina para otra persona es una disciplina, y este es un servicio que les pediré presten a la vida.
Cada uno de ustedes ve al resto del mundo a través de su conciencia y de sus sentidos, y el registro no siempre les resulta placentero ni cómodo; pero hay una Presencia brillante, un Dios o Diosa con ojos estrellados, a la espera para exteriorizarse a través de todo ser humano. Si ustedes no pueden todavía sostener ese concepto, si Me lo solicitan, los ayudaré a visualizar la perfección por otro.
Luego, sostengan eso, así como Yo sostuve la imagen para Mi hijo frente a las fuerzas desintegradoras del chismorreo, de la sugestión y de los múltiples y constantes pensamientos, sentimientos y palabras que la conciencia externa dirige hacia la raza humana.
Si con un instrumento puntiagudo picaran constantemente una escultura de mármol, en el transcurso de una semana no tendrían más que distorsión. Sin embargo, eso es lo que hombres y mujeres se hacen entre sí. Cuando algo les desagrada y cuando algo aparentemente está fuera de orden, impulsan sus sentimientos dentro del concepto que sostienen, y lo cargan con fuerza en el mundo del vecino.
Extender ese servicio más allá de las afinidades
Madre María
Cuando logré Mi propia Ascensión, cuando había hablado con los discípulos y apóstoles, cuando Juan recibió su Ascensión y Me reuní con el amado Jesús en el Reino de los Maestros Ascendidos, se Me dio la misma elección que se les dará a ustedes: pasar a una gloria mayor.
Dije: «No, seré una madre para la Tierra, para los rezagados y para todos los que habitan en ella, sosteniendo para esa Tierra y para toda la vida que está sobre ella, dentro de ella, a través de ella y a su alrededor, el Concepto Inmaculado hasta que se manifieste». ¡Y esto es lo que estoy haciendo! ¿Están ustedes haciendo lo mismo siquiera por un ser —humano, animal o elemental— al que aman?
No les pido que se hagan cargo de toda la raza humana, amados Míos, porque sé que sería una imposibilidad; pero Me gustaría que lo intentaran con alguien por quien sientan antipatía. Es fácil amar a quienes aman. Es fácil sentir una feliz gratitud por la asociación con aquellos con quienes tienen afinidad.
Cubrir los errores con el silencio y la comprensión
Madre María
Quienes ahora deseen sostener este Concepto Inmaculado conmigo tienen la oportunidad de hacerlo. Jesús y Yo solíamos decir muchas veces: «Bienaventurados son los pacificadores». Teníamos pacificadores en nuestra pequeña comunidad, así como también teníamos disidentes. Siempre es así; pero la corriente de vida que cubre las faltas y fallos de otro con la capa del silencio, aquella corriente de vida que se empeña por comprender el motivo detrás de pasiones aparentemente innecesarias, toda corriente de vida que vierta bálsamo sobre aguas turbulentas, es en verdad una bendición, en particular para quienes están tratando de prestar un servicio a las masas.
Reconocer al Cristo Interno en cada uno
Arcángel Gabriel
La Gracia contiene discernimiento, discreción, la capacidad de reconocer la Verdad, de reconocer y reverenciar la presencia de la Divinidad en medio de nosotros, e igualmente de reconocer la insignificante conciencia externa de aquellos con quienes ustedes deben tratar en sus capacidades como directores de santuario o grupo y en sus familias y asociaciones de negocios; la discreción de reconocer al Cristo Interno dentro de cada uno de ellos, y poner donde corresponde —en la Llama Violeta Transmutadora— todas las insignificantes diferencias de toda índole.
Magnificar el Bien Divino
Madre María
Yo presté el servicio de sostener el Concepto Inmaculado del amado Jesús, una y otra vez cuando era niño y adolescente, tan sensible en conciencia y tan deseoso de ayudar a la vida. Doquiera que los sentidos externos de Jesús reportaban imperfección, él acudía a Mí y, parándose a Mi lado, juntos decíamos:
«No amplifiquemos ahora esa apariencia. En vez de eso, ¡magnifiquemos al Señor! ¡Magnifiquemos el Bien Divino en toda apariencia imperfecta que veamos!»
La atención, el pensamiento y el sentimiento también se desarrollan en Discursos del YO SOY: El Gran Libro de Oro de Saint Germain. Es otra lectura para acompañar el estudio y la aplicación consciente de estas facultades.












