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Riquezas espirituales y Virtudes Divinas | Marisol Garrido

Por Marisol Garrido

Todo lo que no está ante tu vista y lo que te está oculto, te será revelado; pues no hay cosa oculta que no llegue a ser manifiesta y sepultada que no se desentierre.

Virtudes Divinas

Dios es el Orígen donde nace el amor puro que eleva al humano a ser a cada momento más similar a la Causa y donde nace la belleza resplandeciente, es decir la esencia divina.

Cuando se permite que la conciencia individualizada en nosotros despierte, se inicia una nueva vida donde comienzan a relucir destellos de luz que poco a poco se intensifican dando forma y expresándose como virtudes divinas en el ser humano.

La poderosa e inexplicable fuerza del Amor reposa dentro de nuestra alma y se manifiesta en nosotros como virtudes que son aspectos divinos que vienen de lo Alto, por lo tanto al liberarnos estas virtudes afloran ya que las hemos mantenido enjauladas.

La vida te lleva constantemente a que reconozcas en ti lo divino y puedes comprobarlo a través de cada una de las experiencias vividas, porque a través de ellas Dios mantiene un dialogo activo contigo, quiero revelar con esto que, es posible darse cuenta que no hay momento en que no estemos recibiendo instrucción, cada milésima de segundo nos encontramos cara a cara con nuestro Padre, guiando cada paso hacia un crecimiento, gracias a cada situación podemos darnos cuenta que sabemos qué hacer, somos capaces de reconocer nuestras fortalezas y debilidades.

Nuestro Creador nos instaló en un reino, donde somos reyes que podemos gobernar, pero para poder reinar debemos permanecer en nuestro trono, que es el corazón.

Amado Ser ahora mismo puede salir a la Luz, la virtud que te lleve a sentir que dentro de ti se oculta algo extraordinario que une el cielo con la tierra, que une tu espíritu y materia.

Existen Siete hermosas virtudes que pueden liberarse:

Yo Soy Amor

Esta es la mas importante y esencial que se ve opacada por la envidia. No ser caritativos es el impedimento de ser prósperos, en la medida que somos capaces de dar lo mejor, recibiremos, si nada tenemos nada damos, es importante abastecernos dentro de nosotros de los verdaderos bienes del alma, siendo carismáticos y ejemplares seres divinos viviendo una experiencia humana. Es muy importante que exista una relación con todo lo que nos rodea y así estamos acumulando riquezas espirituales, que es lo único que nos puede hacer felices, en el momento de querer dar lo mejor de nosotros, ya que es allí donde radica el propósito aquí en la tierra.

Yo Soy Humilde

Esta virtud está atrapada por la soberbia, este es el impedimento que oculta una parte de ti, ser humildes nos acerca a lo divino, a medida que vamos abriendo nuestra mente y corazón a lo que la vida quiere para nosotros vamos adquiriendo la humildad y respondemos aceptando aquello a lo cual nos resistimos.

Rindiéndonos ante la Suprema Verdad Esencial damos cabida a que el libro de la sabiduría se abra para nosotros y aprendemos directamente de la Fuente y es la que, en definitiva nos lleva a ver la realidad y al mismo tiempo a la conciencia de que somos tan maravillosos que no necesitamos engrandecernos, pues ya somos Todo, por lo tanto la simplicidad es Ser, tan solo latiendo en conjunto con la multiplicidad, nada es más ni menos, todo es belleza y perfección Divina.

Yo Soy Generoso

 Esta hermosa virtud no puede surgir ante la avaricia que adoptamos, el egoísmo ha ocultado nuestro estado natural de ser generosos, palabra que se deriva de ”generar” la riqueza que habita en nuestro interior y repartirla tal como lo hace Dios al hacernos partícipes de su reino con todo lo que dispone, y que no se agota jamás.

Hacia donde miramos vemos la profundidad de Dios, vemos recursos inagotables, el cielo, el mar, las estrellas, el universo, todo infinito, sin fin, sin medida, nos lleva a meditar que Dios no mide para nosotros cuanta riqueza posee, nos la regala cada día sin esperar absolutamente nada. Todo lo que vemos es para nosotros, no podríamos decir que algo nos hace falta, estamos abastecidos y en abundancia, el amor de Dios está desbordado de provisiones infinitas, y produciendo más y más.

Yo soy la misma generosidad de Dios y gozo de toda la abundancia, entonces comparto lo que YO SOY, siendo generoso. No desarrollar la generosidad me limita, porque he detenido el flujo y no permito que la energía siga su curso y no participo de la Ley de Compartir, me quedo fuera, pues nada puedo poseer solo para mí porque debo vaciar para llenar nuevamente. El Principio Divino de armonía perfecta no se detiene, por lo tanto soy generoso porque soy parte de Dios, su reino esta a disposición de toda la creación. Soy naturalmente un Servidor universal del Amor que se expande.

Yo soy Puro

La lujuria es el apetito desordenado de una expresión natural y sagrada con que Dios nos ha bendecido, este desequilibrio es la prisión que mantiene atrapada esta importante virtud, que nada tiene que ver con la negación, la castidad (pureza) purifica a la materia, la modera y sublima las pasiones, capacitando al Ser humano y lo convierte en la pureza que mana de Dios, que lleva al hombre a una alta evolución en el momento que hace uso correcto de su energía, sin duda una herramienta que sustentada por el amor, nos lleva a un desarrollo integral por el respeto por nuestro cuerpo- mente-espíritu.

Yo Soy Paz

La ira mantiene atrapada esta virtud, que es aquella que refleja la desconexión total con nuestro Ser. Un estado de calma se cultiva con la meditación. Aceptar los designios de Dios, es religarnos con él y ser él, por lo tanto Si Yo Soy Paz, estoy sereno en todas partes, en cada situación soy el observado y el que observa, es importante adoptar un estado ecuánime ante cada evento de la vida, permitiendo que el flujo de la vida realice su proceso y eso nos libera de la ira, de intervenir, el querer controlarlo todo es causado por nuestro ego; solo dejando fluir la energía sin intervención alguna de nuestra parte, debemos dirigirla hacia nuestro corazón quien es el que la transforma en Amor.

Yo Soy la Templanza

Los impulsos descontrolados ocultan esta virtud, dando lugar a que un importante desequilibrio de deseos se manifieste, llevando la energía a la satisfacción de los sentidos, cayendo en los excesos.

El desarrollo de la Templanza, es la virtud que nos lleva a la responsabilidad total y a destacar en nosotros la belleza, liberándonos de las adicciones y necesidades desmedidas.

Es ilusoria aquella sensación de vacío que queremos llenar generalmente y lo asimilamos con el consumo y abuso en forma compulsiva de una variedad de elementos, pero la verdad es que ese “vacío” está relacionado con la desconexión con nuestro Ser, es cuando se está lejos de la vida, así hemos perdido la consciencia del amor y las cosas simples como las maravillas que Dios nos regala, no tienen cabida en ese mundo, porque la ruta del consumo llegó a causar una desviación de lo esencial, se transformó en una distracción creciente, que nos atrapó. Detrás del vacío se encuentra aquello que buscamos, atravesarlo nos lleva al encuentro de la Luz.

Yo Soy la Presencia de Dios en Acción

La virtud de la diligencia permanece oculta cuando la pereza es la protagonista, la ausencia de voluntad es lo que nos lleva al estancamiento, no hay bienestar sin la acción, el esmero, la dedicación.

Todo debe encarnarse en obras , actos y hechos reales, el uso correcto del tiempo en actividades fructíferas nos empoderan para el logro de todo lo que anhelamos integralmente, esta es la consumación del plan divino aquí en la tierra, solo podemos disfrutar de la vida en todo su esplendor cuando hacemos uso de todas las herramientas para edificar nuestra vida y ser dignos, siendo copartícipes en la creación, de acuerdo a lo que nuestro corazón nos indica. El Amor es energía en movimiento.

Cada circunstancia puede ser la llave que va abriendo las puertas del Conocimiento del Reino de Dios, donde está disponible lo necesario para abordar las complejidades que se nos presentan, siendo ese el preciso momento de sacar a relucir todas aquellas virtudes divinas que nos conducen a la Realización del Plan Divino.

Brilla en tí la Hermosa Presencia, que a cada instante te invita a vivir el júbilo de Ser, esa aspiración que llevas como un fuego que jamás se apaga, poseemos todo, cada latido es la esperanza de vida, donde nace una nueva oportunidad de Ser los privilegiados de habitar en nuestro hogar y reinar en él.

Por Marisol Garrido

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