Reflexiones

Gratitud infinita a la naturaleza | Reflexión

La generosidad y el amor incondicional de la Tierra hacia todas sus criaturas no tienen límites. Plantamos una pequeña semilla de manzana en la tierra. Esa pequeña semilla se convierte en un árbol en unos años y produce miles y miles de manzanas año tras año. Y todo eso de una semilla pequeña, que a veces se siembra sola.

Cuando en el otoño las manzanas maduran con su carne fragante, jugosa y crujiente, comemos hasta que nos lo agradece el corazón. El árbol no conoce la discriminación, no hace preguntas. Rico o pobre, santo o pecador, filósofo o payaso, abeja o pájaro, todos y cada uno pueden recibir el fruto libremente. ¿Qué más podemos sentir sino agradecimiento? Y desde esta gratitud fluye humildad, ya que la arrogancia nace de las quejas y las críticas.

Satish Kumar

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4 comentarios

  1. Es verdad, al Padre Celestial y toda su creación debemos agradecer día tras día y no quejarnos tanto, si examinamos nuestro comportamiento nos daríamos cuenta que somos un paquete de quejas, a toda hora nos quejamos por una y otra cosa, y sino juzgamos, pero nunca estamos conformes con la vida olvidándonos que la vida nos la ofreció DIOS para que aprendamos a ser mejores. En resumen no es DIOS el que tiene que mejorar ante nosotros, sino nosotros mejorar ante EL.

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